viernes, 11 de agosto de 2017

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Redes sociales: ¿afecta el uso que les damos a nuestra autoestima?

Vivimos en un mundo mediatizado e informatizado. Las “nuevas tecnologías” son el pan de cada día para casi todo lo que hacemos en nuestra vida diaria y se han introducido en nuestra manera de relacionarnos, a través de las redes sociales y portales de mensajería. Estas se han convertido en una poderosa herramienta para compartir información e interactuar con otras personas de manera instantánea.

Si bien en un inicio se asoció el boom de las redes sociales a un uso más característico de la juventud, la realidad es que cada vez más personas de todos los cohortes de edad las utilizan de manera habitual. Lo que sí es cierto, es que su uso podría ser algo diferente en función de la edad; y que sería más habitual de los jóvenes el uso disfuncional y/o compulsivo.

La vida real vs. La vida virtual
Las redes sociales tienen diversos beneficios, entre los que destacaría personalmente el poder comunicarnos con personas con las que de lo contrario, no podríamos mantener un contacto habitual. Aún así, el uso de las redes sociales puede suponer un doble rasero. Las redes sociales nos mantienen siempre conectados, y cada persona selecciona cuidadosamente la realidad que quiere mostrar a los contactos a través de su red. 

Elegimos mostrar lo mejor de nosotros mismos, situaciones poco comunes, acontecimientos muy bien seleccionados, nuestra versión más admirable. Al final casi todo lo que publicamos dice cosas positivas de nosotros y creamos “vidas perfectas virtuales”.

En algunos casos, sobre todo en personas más jóvenes, aparece una tendencia de mostrar una imagen que difiere en gran medida de la real; hablamos ya no solo de mostrar la cara más positiva de sí mismos, sino de generar una personalidad diferente a la real, una imagen completamente nueva. Diversos investigadores llaman la atención sobre ello, ya que algunos estudios se aventuran a afirmar que incluso, estas personas mostrarían una personalidad diferente o rasgos diferenciados para cada red social.

No obstante, no quiero decir ni mucho menos que querer mostrar lo mejor de nosotros mismos o compartir lo positivo que vemos en nuestro día a día en las redes sea algo negativo; es lógico que queramos mostrar nuestra mejor faceta. El problema no está en compartir más o menos auto-fotos. El problema radica cuando hacemos todo esto para recibir admiración y validación social. Cuando mostramos nuestra “maravillosa vida” o nuestra “personalidad” a través de las redes buscando “likes”, que nos digan lo geniales que somos, la envidia que tienen del viaje que hemos hecho. Que depositemos nuestro valor sobre lo que recibimos de los demás en las redes.

Siendo sinceros, a todos los que utilizamos las redes sociales nos gusta ver indicativos de que la gente aprecia o da valor a nuestras publicaciones. Pero… ¿podemos permitir que sea tan determinante para nuestro autoconcepto y autoestima? ¿Un simple click tiene tanto valor? Cuando la respuesta es sí, es cuando se torna dañino para la autoestima y es síntoma de un problema mayor. Generalmente, son usuarios más jóvenes quienes depositan tanto valor a lo que obtienen de sus redes sociales

¿De qué otras maneras afecta a la autoestima?
Otra manera en la que las redes nos pueden afectar a la autoestima es a través de la comparación. Las personas tendemos a decidir qué está bien o mal, qué es normal o no lo es, a través de lo que consideramos normativo en nuestro entorno. Pues bien, lo mismo viene a ocurrir para el caso de las redes sociales. Los estímulos diarios y constantes que recibimos a través de facebook, instagram, twitter… Todo lo que nuestros contactos comparten sobre “como es su vida” hace que inmediatamente la comparemos con la nuestra. En ocasiones, tras “checkear” las redes sociales podemos tener un sentimiento de desánimo o ligero ánimo deprimido. Ver tantas imágenes “perfectas” o “lugares paradisíacos” que no tenemos y no conoceremos genera un fuerte impacto sobre nosotros mismos.

Además, actualmente en la sociedad nos encontramos en un punto en el que la imagen, la apariencia, parece primar más la esencia de nosotros mismos. Que nos quieran se relaciona directamente casi con la imagen que perciben los demás y esta se mide en el éxito en las redes sociales. Parece increíble al leerlo, ¿verdad?

La manera de interaccionar en las redes sociales es un reflejo de nuestra vida
La manera en la que utilizamos nuestras redes sociales refleja en ocasiones lo que buscamos o necesitamos. De acuerdo con la investigación científica, cuando se utiliza de manera asidua y constante – podemos exceptuar aquí a personas que se ganan la vida de ello como son los y las bloggers, por ejemplo – puede indicar una importante necesidad de validación por parte de nuestro ambiente externo asociado a problemas de autoconcepto, autoestima, y problemas de mayor profundidad. Cuando le damos una excesiva importancia a la opinión de los demás, una persona con baja autoestima podría tender a emplear los medios de las redes sociales para buscar la aprobación que cree necesitar y de no lograrlo, incrementará su malestar.

Con esto no queremos decir que emplearlas signifique tener una baja autoestima, ni que todas las personas que las utilizan a menudo la tengan. Lo que sí quiere decir es que en ocasiones la red social puede suponer un medio, y contraproducente además. Cuando la finalidad de compartir contenidos es distinta a poder mostrar a personas conocidas algo, para lograr un fin personal, es cuando debemos activar nuestras alarmas.

Las redes sociales son una buena plataforma para relacionarlos y compartir momentos. Pero siempre debemos tener presente que: lo que compartimos es accesible a todos nuestros contactos – y puede que más; que son plataformas para relacionarnos y entretenernos; que su uso será perfecto, independientemente de la cantidad, siempre que no lo utilicemos para compensar problemas de autoestima u otras carencias emocionales; que son superficiales y no contienen la esencia, ni mucho menos, de la persona que está detrás de ese perfil.

Las diferentes razones en las redes sociales
Ahora que conocemos estos procesos, vamos a ejemplificar con diferentes razones para compartir los mismos contenidos en redes sociales, lo que nos puede ayudar a detectar comportamientos problemáticos. No tendrá el mismo impacto si:
  • Compartimos un selfie para inmortalizar y compartir un momento porque queremos compartirlo, que porque queremos “que vean lo genial que somos y fardar"
  • No será lo mismo un selfie por diversión que por validación
  • No será lo mismo compartir algo por el gusto de compartirlo que por “enviar” mensajes a otras personas.
  • No será lo mismo compartir para presumir que para compartir.

De acuerdo con un reciente estudio, quienes compartían mayor cantidad de selfies al día en las redes sociales solían tener una autoestima más baja, ya que lo hacían con la finalidad de obtener me gustas.

¿Qué podemos hacer para evitar que nos afecte?
  • Primero, ser realista y no comparar: lo primero que tenemos que tener presente es que todo lo que publicamos y publica la gente está seleccionado. Que todos hagan “tantas actividades” no quiere decir que toda su vida sea así. O que tengan más o menos likes no significa que sean mas o menos queridos.
  • No indagar en la vida de los demás: a menudo, las redes sociales se convierten en un plató de investigación para las personas. Además de que no tendríamos que perder valioso tiempo de nuestra vida con eso, lo que vemos no es la vida ni siquiera la persona: es lo que ha decido compartir. Es una pequeña parte.
  • No medir nuestro éxito a través de nuestros contactos: ni el número de amigos de facebook, twitter, instagram… ni de likes equivalen a nuestro éxito vital o como personas.

Si necesitas orientación, no dudes en ponerte en contacto con Martínez Bardaji psicología y salud.

Estaremos encantadas de ayudarte. 
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