jueves, 31 de agosto de 2017

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Vive tu tristeza, tu malestar, tu ira… Para lograr avanzar

La tristeza, el miedo, la ansiedad, la ira… El espectro de emociones consideradas desagradables ha  ganado muy mala fama en nuestra cultura. Muchas personas llegan a afirmar que, si pudieran, las harían desaparecer de sus vidas.  En estos casos, llegan a argumentar que incluso, no las ven del todo normales y que para tener la vida que desean no tendrían que aparecer nunca. Ahora bien…  Piensa por un momento como sería tu vida sin ellas, sin sentirlas nunca más. Después de tal vez llegar a la conclusión rápida de que todo sería más sencillo, haz un ejercicio de reflexión realista y sé sincero/a… ¿tu vida sin ellas sería como quieres que fuera?

Las emociones desagradables nos hablan. Nos sentimos tristes frente a determinados
sucesos y situaciones. Nos enfada que nos digan algo que nos duele, ver injusticias. Nos dan miedo diversas situaciones. Pero si no reaccionásemos de esta manera, no cambiaríamos nada, no actuaríamos. Quien no siente dolor frente a algo no pone remedio. Tener miedo puede sernos útil, sentir una ligera ansiedad nos ayuda a prepararnos para lo que está por venir. En su medida y cuando no llega a problemas clínicos que nos bloquean, todas las emociones son de alta utilidad.

Lo que sentimos y vivimos ahora nos habla en función lo que hemos vivido (y como lo hemos procesado), en función de nuestro contexto. Permitirnos sentirlo en el momento, nos permite continuar. Tiene que quedar claro que todas las personas sienten todas las emociones desagradables, aunque no siempre coincida lo que las elicita. Pero tienen su razón de ser, y como son útiles para nosotros tenemos que aprender a escucharlas y VIVENCIARLAS, sin juzgarlas ni juzgarnos. Sentirlas para poder procesarlas y vivir nuestra vida al máximo.

Realizar esta tarea nos está permitiendo dos cosas: escucharnos a nosotros mismos y cuidarnos a nosotros mismos. Cuando lo hacemos, podemos analizar y procesar nuestras emociones. Si no lo hacemos y no las procesamos, será cuando podamos caer en cuadros clínicos.

Tenemos que recalcar que con lo anterior no nos referimos a engancharnos a nuestras emociones. Se trata de dedicarles un cierto tiempo de atención y análisis, permitirnos examinarlas sin juzgarlas ni juzgarnos por sentirlas. Nos dedicamos un tiempo para, posteriormente, ponernos en acción. Hacernos responsables de nuestras emociones de esta manera nos da el último empujón para convertirnos en actores de nuestra propia vida y de nuestro día a día.

A continuación, os damos algunas pautas que os pueden ayudar a escuchar vuestras emociones y regularlas en el momento en el que van apareciendo. Os servirán para atender a las emociones, procesarlas y llevar a cabo vuestra vida diaria con normalidad.
  • Atiende a tus emociones: Valora como te sientes, cuándo has empezado a sentirte así y por qué. Identifica cómo sientes esta emoción, mental y físicamente. Observa la emoción física, como si fueras un observador externo y vívela sin juzgarla ni juzgarte.
  • Vive y examina tus emociones: Permítete dedicarle un tiempo, aunque no demasiado, a sentir y atender a esa emoción como hemos aprendido a hacer. A partir de ahí, examínala, evalúa qué puedes hacer y qué no puedes hacer. Responsabilízate de lo que esté en tu mano y permítete soltar lo que no. A partir de ahí, movilízate.
  • Actúa: Si se trata de una situación a la que puedes ponerle una solución, hazlo. Si no, vive las emociones que eso te genera y  haz lo que harías de no sentirte así con la mayor normalidad posible. Para ello es de gran ayuda identificar con el tiempo nuestros valores y metas, qué es importante para nosotros. Para poder llevar a cabo acciones que nos hagan sentir una vida valiosa – sean cuales sean las emociones que hemos percibido. Permítete actuar conforme a lo que tú quieres y es importante para ti.  
  • Cuídate: Siempre atiende a tus necesidades, pero sobre todo en estos momentos.  

Sabemos que es una tarea que puede resultar algo complicada y que resulta más sencillo decirlo que hacerlo. Resultará cada vez más sencillo con la práctica. No obstante, en ocasiones, podemos sentirnos desbordados debido a un contexto o situación en particular o tratarse incluso de un cuadro clínico. Cuando no sabemos como gestionar estados más complejos, necesitaremos pedir ayuda y ponernos en manos profesionales.

Si necesitas orientación o tienes alguna consulta, no dudes en ponerte en contacto con Martínez Bardaji psicología.


Estaremos encantadas de ayudarte. 
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