miércoles, 14 de junio de 2017

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Ser compasivo con uno mismo: En que consiste y que genera

La capacidad de sentir compasión por nosotros mismos/as, o autocompasión, se entiende como como la habilidad de tratarnos con amabilidad y comprensión. Supone un pilar fundamental para aprender a querernos y mejorar nuestro bienestar. No significa auto-compadecernos de nuestra vida ni de lo que nos ocurre constantemente, sino que nos referimos aquí a la capacidad de tratarnos amablemente si erramos, para resolverlo. De acuerdo con la Dra. Kristin Neff, investigadora de la universidad de Texas en este área, se define de hecho como un tratarse a uno mismo con gentileza, ser capaz de reconocer las propias luchas como parte de la experiencia humana y ser capaz de prestar atención consciente a pensamientos y sentimientos dolorosos sin juzgarlos ni juzgarnos por tenerlos. Ser capaces de perdonarnos por haber hecho las cosas de manera diferente a como desearíamos para poder movilizarnos hacia lo que deseamos y hacia una solución a lo que haya podido surgir. Permitirnos sentir lo que sentimos para poder resolverlo.

Aprender a tratarnos con cariño y amabilidad a nosotros mismos, de la misma manera que podríamos hacer con otras personas, nos ayudará a llevar mejor diferentes situaciones. Protege y mejora nuestra autoestima, cuando nos permitimos no ser perfectos: porque nadie lo es. Cuando aprendemos a hacer esto, cada vez que cometamos fallos o que actuemos “mal” de acuerdo con nuestro criterio moral, nos estaremos permitiendo no identificarnos con ese suceso. Nos permitimos errar para no definir que por ende ya “hay algo mal en mi” y “ya no valgo”.

Emplear esta forma de autocuidado puede ser especialmente revelador para personas que son muy autocríticas consigo mismas. La autocrítica está bien en el sentido de identificar y mejorar: pero se vuelve despiadada cuando es desproporcionada, o nos fustigamos por lo que encontramos, minando nuestra autoestima. Si observamos desde la distancia, aprendiendo y perdonándonos, podemos realizar la misma mejora sin agredir a nuestro propio concepto.

¿Cómo afecta la falta de compasión por uno mismo?
Cuando no nos permitimos sentir compasión y tratarnos con amabilidad, hay una relación directa con nuestra propia autoestima. Pero además, ejerce una importante influencia en nuestro estado emocional: va a venir de la mano de fuertes anclajes en ira, tristeza, ansiedad, vergüenza, frustración…

Además, puede venir de la mano de altos niveles de ansiedad. Cuando nos exigimos hasta límites muy altos y no nos tratamos con cariño cuando no los alcanzamos, estamos en constante estado de crispación, movimiento y alteración.

Aspectos positivos de la autocompasión
Además de afectar positivamente a lo anterior, ser auto-compasivos nos va a ayudar en otras áreas. A la hora de recibir críticas y halagos, nos permitirá recibirlos desde la  estabilidad: ni creernos mejores ni peores que otras personas. Además, cuando aprendemos a tratarnos de esta manera incrementamos la auto-valoración que hacemos de nosotros mismos a pesar de que podamos enfrentarnos a situaciones complicadas, suceda lo que nos suceda. Aprendemos a no depender tanto de las valoraciones externas (aprobación de los demás, logros, atractivo…) e incrementa por ende la autoestima, como se comenta anteriormente. Además se comparan menos con otras personas lo que se traduce en la manera de relacionarse con los demás.

¿Qué implica ser auto-compasivo, para lograr serlo?
Es una manera diferente de encarar nuestras emociones: quiere decir aceptarlas como son, reconocerlas y aceptar tenerlas. Notarlas, aceptarlas y vivirlas, además de perdonarnos si cometemos errores (los cuales reconoceremos y desde esta actitud actuaremos por resolver) impulsados por ellas. Además, vivir que forma parte de la experiencia de ser humano.
El primer paso para ser compasivo con uno mismo es la toma de conciencia. Aprender a ser conscientes de qué sentimos en cada momento, con cada una de las cosas que nos suceden en la vida. Es esencial aprender a notar tanto las emociones agradables como las desagradables (que en ocasiones podemos etiquetar como negativas). Ponerles nombre y limitarnos a reconocerlas y ser consciente, sin juzgar ni criticar: como si fuéramos espectadores, para analizar lo ocurrido y establecer qué queremos hacer y cuál es nuestra pauta de actuación. Ayúdate a ti mismo/a.

 ¿Qué no es ser auto-compasivos?
No tenemos que confundir, no obstante, términos. Auto-compasión no significa “regodearse” en la sintomatología que tengamos ni a la auto-complacencia. No significa sentir pena por uno mismo ni evadir nuestra responsabilidad. Sino mantener una actitud amable frente a los sucesos que nos permita actuar en consecuencia a lo que corresponda pero sin generarnos dolor ni sufrimiento. Nos permite decir: Me acepto y me quiero como soy, y decido cambiar esta manera de actuar, movilizarme para lograr algo diferente a lo que ya tengo. Y resulta complicado, ya que es muy fácil aprender a autocriticarnos y ser duros con nosotros mismos pero la contraria es mucho más complicada. 

No significa sentir lástima. Sentir lástima por uno mismo lleva a sumergirnos en los propios problemas, olvidando que otras personas pueden tener problemas similares y generando un sentimiento egocentrista, percibimos que “solo nos pasa a nosotros”, exagerando el sufrimiento que acarrea. Además, sentir lástima se diferencia en que estas personas se dejan llevar por el propio “drama emocional” y se sienten bloqueadas. En cambio, tratarnos con compasión y amabilidad nos permite generar conciencia sin dejar de actuar. Ver todo con una perspectiva mucho más amplia.
Tampoco ser compasivo es ser indulgente. No quiere decir: “estoy estresado, así que dejaré todo lo que tenía planificado para hoy y me quedaré todo el día haciendo el vago”. Pero sí significa permitirnos estar estresados, ansiosos, tristes, iracundos… y actuar desde nuestro plan de acción y no desde la emoción.

Conclusiones
Por todo lo anterior, y considerando los niveles de evidencia empírica al respecto, podemos considerar la auto-compasión como una habilidad muy valiosa para nuestro día a día que mejorará nuestro bienestar en el momento de ponerla en práctica.
Sea como sea, no siempre será tarea fácil. Dependiendo de nuestros niveles de auoexigencia, conciencia emocional, y manera de afrontar y procesar las diversas emociones que hay en el amplio abanico emocional del ser humano (sobre todo con respecto al desagradable) puede constarnos más o menos aplicar esta manera de actuar.

Además, si emocionalmente nos encontramos en un período de fatiga o sobrecarga, podemos vernos en una fase percibida como bloqueo que no nos facilitará la tarea. Esto no quiere decir que sea imposible, sino que tal vez necesitemos ayuda profesional para lograr aprender a estar de esta manera.

Si necesitas orientación, no dudes en ponerte en contacto con Martínez Bardaji psicología y salud.


Estaremos encantadas de ayudarte. 
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